La gastronomía cubana resulta una fusión cuajada a lo largo de ya casi cinco siglos. En ella se reconocen elementos típicos, sobre todo, de la cocina aborigen caribeña, la española, la africana y la francesa. “Cuba es un ajiaco”, decía el eminentísimo don Fernando Ortiz refiriendo la mezcla cultural que distingue la idiosincrasia cubana, máxima que se extiende, también, a la riqueza culinaria de la misma.
